Bacterias al Descubierto: La
Práctica de Higiene que Cambió su Percepción, Una Inmersión Microscópica en el
Mundo Invisible: La Importancia de la Higiene.
La jornada de laboratorio de hoy con el alumnado de
bachillerato, organizada por el Departamento de Física y Química, ha sido una
experiencia reveladora y de gran impacto educativo. Lejos de la teoría, los alumnos
han tenido la oportunidad de observar de primera mano la omnipresencia de
las bacterias y comprender la crucial importancia de los hábitos de higiene
en su día a día.
La práctica de laboratorio realizada con los alumnos se
basa en principios microbiológicos fundamentales que permiten visualizar y
comprender la presencia y proliferación de microorganismos en nuestro
entorno. La experiencia es una demostración práctica de conceptos clave en
biología y química que van más allá de la mera observación, proporcionando una
base científica sólida para la comprensión de la higiene.
La práctica comenzó con la creación de colonias
bacterianas en agar-agar, permitiendo a los alumnos cultivar y multiplicar
microorganismos presentes en su entorno cotidiano. Una vez desarrolladas las
colonias, la emoción creció al preparar las muestras en los portaobjetos y, por
fin, visualizarlas a través del microscopio. Esta fase no solo les
permitió familiarizarse con el uso y las partes del microscopio, sino que, lo
que es más importante, les abrió los ojos a un mundo invisible que nos rodea
constantemente.
Cultivo Bacteriano: Multiplicando lo Invisible
El punto de partida de la práctica fue la creación
de colonias de bacterias en agar-agar. Esto se fundamenta en el principio
de que los microorganismos, como las bacterias, necesitan un medio de
cultivo que les proporcione los nutrientes necesarios (fuentes de carbono,
nitrógeno, minerales, etc.), la humedad adecuada y un pH óptimo para crecer y
multiplicarse. El agar-agar es un polisacárido que se solidifica a temperatura
ambiente, creando una superficie estable sobre la que las bacterias pueden
formar colonias visibles a simple vista.
Cuando los alumnos tomaron muestras de sus manos,
pantallas de móviles u otros objetos, transfirieron una pequeña cantidad de
bacterias presentes en esas superficies al medio de cultivo. Con el tiempo y
las condiciones adecuadas (generalmente temperatura ambiente o ligeramente
superior, alrededor de 37 °C para muchas bacterias comunes), cada bacteria
individual se reproduce por fisión binaria, dividiéndose repetidamente
hasta formar una colonia compuesta por millones de células idénticas, lo
que hace que sea visible al ojo humano.
Microscopía: Ampliando Nuestra Visión
Una vez que las colonias crecieron, se prepararon portaobjetos
con muestras de estas colonias. Aquí entra en juego la microscopía, una
técnica esencial en biología que permite observar objetos demasiado pequeños
para ser vistos a simple vista. El microscopio óptico, utilizado en esta
práctica, emplea un sistema de lentes (ocular y objetivos) para magnificar
la imagen de la muestra. La luz pasa a través de la muestra y es enfocada por
las lentes, lo que permite a los alumnos ver las estructuras individuales de
las bacterias (aunque a nivel de bachillerato no siempre se distingan
formas muy específicas, sí se aprecia su existencia y agrupación) y la densidad
de su población.
Revelaciones Sorprendentes al
Microscopio
Los resultados fueron contundentes y, en muchos casos,
sorprendentes para los propios alumnos:
- Manos: La
diferencia entre agua y jabón: Pudieron comparar la cantidad
desorbitada de bacterias presentes en una mano "lavada" solo
con agua frente a una lavada concienzudamente con jabón. Esta
visualización directa fue una lección poderosa sobre la eficacia del jabón
para la eliminación de microorganismos.
- Pantallas
de móviles y objetos cotidianos: El cultivo de bacterias de las pantallas de
sus propios teléfonos móviles reveló una proliferación desmedida de
microorganismos, destacando la necesidad de desinfectar estos objetos que
están en contacto constante con nuestras manos y rostros. Lo mismo ocurrió
con las capuchas o fundas de bolígrafos, un hallazgo particularmente
impactante al considerar que muchos se los chupan.
- Suelas de
zapatillas y bayetas de limpieza: La observación de las bacterias presentes
en las suelas de las zapatillas, que a menudo se llevan hasta el
dormitorio, o en bayetas de limpieza sin lavar, sirvió para ilustrar cómo
los microorganismos se difunden fácilmente por el entorno, incluso
en espacios que consideramos "limpios". La analogía de coger pan
sin lavarse las manos tras manipular una bayeta sucia fue un ejemplo
clarificador de la rápida contaminación cruzada.
La Higiene y la Carga Microbiana
La comparación entre las muestras de manos lavadas con agua y las lavadas con jabón es una demostración directa de la eficacia de los agentes antimicrobianos. El agua arrastra físicamente algunas bacterias, pero el jabón, al ser un surfactante, reduce la tensión superficial del agua y ayuda a desprender y eliminar una mayor cantidad de microorganismos, incluyendo bacterias, virus y hongos, de la piel. Además, el arrastre mecánico durante el frotado de manos es crucial para la remoción.
De manera similar, la alta carga
bacteriana observada en las pantallas de los móviles, capuchas de bolígrafos o
suelas de zapatillas, ilustra el concepto de fómites. Los fómites son objetos
inanimados que pueden transportar y transferir microorganismos de una persona a
otra o de un lugar a otro. Esta es la base científica por la que la
contaminación cruzada ocurre, como cuando una bayeta sucia transfiere bacterias
al pan si no hay una correcta higiene de manos.
En resumen, esta práctica no solo
enseña a los alumnos a usar un microscopio, sino que les permite visualizar la
microbiología en acción, conectando conceptos científicos abstractos con la
realidad de su vida diaria y la importancia crítica de la higiene para la salud
pública.
Objetivos y Conclusiones: Hacia
Hábitos Saludables
El principal objetivo de esta práctica, en
línea con el Programa de Innovación Educativa (PIE) del que forma parte
el centro y al que se adscribe el departamento, era fomentar hábitos de
higiene saludables y de prevención en el alumnado. A través de la
observación directa y la experimentación, se buscaba que los alumnos
comprendieran la realidad tangible de las bacterias y la importancia de
acciones tan sencillas como lavarse las manos correctamente.
En conclusión, esta sesión de laboratorio ha
sido mucho más que una simple clase de laboratorio. Ha sido una experiencia
integral que ha permitido a los alumnos de bachillerato no solo adquirir
conocimientos científicos y habilidades prácticas con el microscopio, sino
también reflexionar sobre la importancia de la higiene personal y del
entorno en su vida diaria. Han podido comprobar por sí mismos la cantidad
de microorganismos que nos rodean, lo que sin duda contribuirá a la formación
de hábitos saludables y conscientes en su desarrollo personal. La
participación y el disfrute del alumnado durante toda la práctica han sido la
mejor prueba del éxito de esta iniciativa.








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